Memorias de un pirata: un relato de Jaime Bayly
En aquella ocasión, hace más de veinte años, Vargas Llosa me negó el saludo, ofuscado porque yo no era suficientemente crítico con el dictador Fujimori, quien se aferraba al poder y tramaba un fraude electoral que habría de ejecutarse ese año, pero su esposa Patricia, me saludó con el cariño de toda la vida.