Un secreto a voces: la controvertida «invasión consentida» de Cuba en Venezuela
La muerte de 32 militares cubanos en la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha puesto el foco sobre uno de los temas más polémicos –y más veces negado– en la relación entre el chavismo y La Habana: la presencia estable de militares y espías cubanos en puestos clave en Caracas.
La influencia cubana dentro del aparato de seguridad venezolano ha sido señalada desde hace dos décadas por expertos, disidentes y organismos internacionales. Los Gobiernos de ambos países, sin embargo, siempre han negado cualquier tipo de colaboración o presencia militar isleña en el país suramericano.
Combo de fotografías publicadas por la prensa estatal cubana que muestra ocho de los 32 militares que murieron tras los ataques de Estados Unidos en Venezuela. Foto: EFE
Un informe de 2022 de la Misión Independiente de Determinación de los Hechos de la ONU (FFMV, por sus siglas en inglés) concluyó, tras analizar «acuerdos escritos confidenciales» entre Caracas y La Habana, que esta colaboración se remonta a 2006, cuando eran presidentes, respectivamente, Hugo Chávez y Fidel Castro.
Este documento, entregado al Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, afirma que «agentes del Estado cubano habían instruido y asesorado a la Dirección General de Contrainteligencia Militar» venezolana «en algunas de sus actividades de inteligencia y contrainteligencia», según les confirmaron antiguos funcionarios de esa institución.
Otros expertos han apuntado a que la llegada de cubanos se inició incluso antes: poco después del golpe de Estado que sacó durante dos días del poder a Chávez en 2002.
Castro actuó como mentor de Chávez, aconsejándolo y creando una relación casi de padre e hijo. Foto: presidencia.gob.cu
Orígenes de la alianza y convenios secretos
De acuerdo con el libro La invasión consentida (Debate, 2019), escrito por un grupo de periodistas venezolanos bajo el seudónimo Diego G. Maldonado, Chávez decidió confiar los temas de seguridad nacional a elementos cubanos tras consultar con Castro.
Este libro asegura, como confirmaron distintos medios en 2019, que ambos países firmaron un convenio militar secreto en 2008 por el que se le otorgó a Cuba un papel central en la reestructuración de los servicios de contrainteligencia venezolanos, además de la tarea de formar a los oficiales de ese país y asesorar directamente a la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGICM).
Dos años después de la firma, el general venezolano retirado Antonio Rivero rompió con el chavismo y acusó al Ejecutivo de su país de permitir la infiltración de funcionarios del G2, el brazo de inteligencia de Cuba.
Rivero, detenido en 2013, vive exiliado desde 2014. Sobre él pesan distintas acusaciones en Venezuela, como revelaciones de informaciones castrenses, ultrajes a la Fuerza Armada e instigación a delinquir.
Casi una década después, y ya con Maduro como presidente, Manuel Ricardo Cristopher, exjefe del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), también cortó lazos con el chavismo tras las movilizaciones disidentes de 2019 y apuntó en la misma dirección.
En concreto, criticó la presencia de miles de militares cubanos en su país, la autonomía de mando del espionaje cubano en Caracas y que entre sus funciones estuviese el primer anillo de seguridad de Maduro.
Divergencias sobre el número de efectivos y el rol de la isla
Ese mismo 2019, Estados Unidos hizo su acusación más directa sobre el anillo de seguridad cubano de Maduro, principalmente a raíz de las protestas antigubernamentales.
Distintos funcionarios de la primera Administración del presidente Donald Trump -como el entonces secretario de Estado, Mike Pompeo- afirmaron que en Venezuela operaban entre 20.000 y 25.000 agentes de seguridad y militares cubanos.
El enviado especial para Venezuela de EE.UU., Elliott Abrams, sostuvo, por otro lado, que existía un núcleo duro de 2.000 agentes de inteligencia cubanos en el país suramericano.
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La Habana lo negó de plano. Johana Tablada, entonces subdirectora para Estados Unidos de la Cancillería cubana, habló de «calumnia»: «No hay tropas cubanas en Venezuela. No hay tropas de seguridad de Cuba en Venezuela. Cuba no participa con tropas ni efectivos militares en operaciones militares o de seguridad en Venezuela», dijo.
Trump llamó entonces a Maduro «marioneta cubana» y amenazó a la isla con aplicar un «embargo total» si no retiraba sus tropas de Venezuela. A esto, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, respondió que su país no mantenía «operaciones militares ni tropas» en Venezuela.
El canciller de la isla, Bruno Rodríguez, añadió que en Venezuela había unos 20.000 colaboradores, que en su mayoría eran médicos pero también hay en otras áreas como el deporte (que Caracas pagaba con petróleo). Matizó que sí existía personal en otras áreas, pero siempre bajo una «cooperación civil».
Las autoridades cubanas en un acto celebrado en la Tribuna Antimperialista a favor de Venezuela, en La Habana. Foto: EFE
El reconocimiento final de los «combatientes»
Sin embargo, el propio Gobierno cubano calificó a los 32 militares fallecidos durante el ataque de Washington a Venezuela como «combatientes».
Según el Ejecutivo caribeño, los cubanos «cayeron tras una férrea resistencia en combate directo contra los atacantes o como resultado de los bombardeos».
También afirmó que la presencia de trabajadores de los ministerios de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Interior en Venezuela se debe a que «cumplían misiones» en Caracas a «solicitud de los órganos homólogos de ese país».
Compatriotas, compañeros, hermanos, amigos. Todo lo noble y útil que junta a los hombres que comparten Patria, ideales, batallas, sentimientos, nos une a los 32 héroes cubanos que cayeron combatiendo fieramente en defensa de la soberanía de la hermana #Venezuela. #HonorYGloria pic.twitter.com/T1euuqiASX
— Miguel Díaz-Canel Bermúdez (@DiazCanelB) January 6, 2026