Hungría se retira de la Corte Penal Internacional como gesto a Netanyahu
El Gobierno de Hungría anunció este jueves su decisión de retirarse de la Corte Penal Internacional (CPI), imputándole descrédito a raíz de la acusación y orden de detención contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
El ministro húngaro de Gobernación, Gergely Gulyás, escribió en Facebook que la salida se ejecutará «de conformidad con el marco jurídico constitucional e internacional».
La CPI «era una iniciativa respetable, pero lo que hemos visto en los últimos tiempos -y la acusación contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, es el ejemplo más triste de ello- es que se ha convertido en un organismo político», profundizó Gulyás en declaracions a la agencia de noticias MTI.
El anuncio se da en medio de arribo a Budapest, este jueves, de Netanyahu, en su primera visita a un Estado parte del Estatuto de Roma desde que la CPI emitiera, en noviembre de 2024, una orden de arresto en su contra por presuntos crímenes de guerra y de lesa humanidad en la Franja de Gaza.
El Gobierno ultranacionalista de Viktor Orbán invitó a Netanyahu a visitar Budapest y había anunciado que no haría efectiva la orden de detención, dado que las decisiones de la CPI «no están reconocidas» en el código penal húngaro.
Orbán, cercano aliado de Netanyahu, calificó en su momento la orden de arresto de «descarada y cínica».
Además, el Gobierno húngaro argumentó que el tribunal con sede en La Haya «no tiene derecho» a procesar a Netanyahu, pues Israel actúa en legítima defensa ante los ataques del grupo islamista Hamás.
Hungría firmó el Estatuto de Roma en 1999 y lo ratificó en 2001, durante el primer mandato de Orbán como primer ministro, pero no ha reconocido en su código penal las disposiciones de la CPI.
Hungría había señalado en febrero de este año que reconsideraría su cooperación con la CPI, poco después de que el presidente de EE.UU., Donald Trump, anunciara sanciones contra la Corte.
Ese tribunal «se ha convertido recientemente en una herramienta política tendenciosa y ha desacreditado a todo el sistema jurídico internacional», dijo en aquel entonces el canciller húngaro, Péter Szijjártó.
Hasta la fecha, solo dos países han abandonado la CPI: Burundi en 2017 y Filipinas en 2019.
Fundada en 2002, la Corte cuenta actualmente con 125 Estados miembros y tiene como mandato enjuiciar los crímenes más graves —genocidio, crímenes de guerra y de lesa humanidad— cuando los Estados no están dispuestos o no pueden hacerlo por sí mismos.
La semana pasada, Chile entregó a la instancia los antecedentes del secuestro y asesinado del disidente y refugiado político venezolano Ronald Ojeda.
Hungría se convierte en el primer país de la Unión Europea en iniciar un proceso de salida de la CPI, en una señal más del creciente distanciamiento de Budapest respecto a los consensos del bloque comunitario.
CPI dice que Hungría tiene «obligación jurídica» de ejecutar sus decisiones
Hungría tiene la «obligación jurídica» de ejecutar las decisiones de la Corte Penal Internacional (CPI), reaccionó el tribunal a través de un portavoz.
«La Corte depende de los Estados para ejecutar sus decisiones. Esto no solo constituye una obligación jurídica para con la Corte en virtud del Estatuto de Roma, sino también una responsabilidad hacia los demás Estados Partes», manifestó el órgano.
Añadió que, en caso de dudas sobre su cooperación, los Estados «pueden consultarla de manera oportuna y eficiente», pero «no les corresponde a los Estados determinar unilateralmente la solidez de las decisiones judiciales» de la Corte.
El artículo 119 del Estatuto de Roma, que constituyó al tribunal, dice que «toda controversia relativa a las funciones judiciales de la Corte se resolverá mediante la decisión de la Corte».
Netanyahu: Israel y Hungría luchan por supervivencia de la civilización judeocristiana
En Budapest, Benjamín Netanyahu celebró «el paso valiente» de Orbán, y aseguró que Israel y Hungría luchan por la supervivencia de la civilización judeocristiana, y que su campaña contra el «eje del terror» de Irán protege no sólo a su país, sino también a Europa.
«Creo que estamos luchando una batalla similar por el futuro de nuestra civilización común, nuestra civilización judeocristiana, la civilización occidental tal como la entendemos, que está ahora mismo bajo ataque por parte de un actor poderoso: el islamismo radical», dijo Netanyahu en una declaración, sin preguntas, junto al ultranacionalista Viktor Orbán.
Netanyahu justificó la ofensiva militar en Gaza como un acto de legítima defensa frente al ataque terrorista del 7 de octubre de 2023, describiéndolo como una «campaña asesina» que incluyó crímenes atroces, como violaciones y decapitaciones.
Asimismo, aseguró que Israel está comprometido a «aplastar el eje del terror iraní» y de «sus proxies, las tres H: Hezbolá, Hamás y los hutíes».
«Puede que algunos en Europa no lo comprendan, pero Viktor Orbán sí lo entiende. Él comprende esta batalla común por nuestros valores, nuestros intereses y nuestra seguridad compartida», sentenció.
«Clave para la estabilidad de Medio Oriente»
Orbán, por su parte, acusó que la Unión Europea «no puede o no quiere hacer nada en contra de la importación del antisemitismo», pero en Hungría «hay cero tolerancia» para ese asunto, y por ello el país «es una isla de tranquilidad».
«Israel es la clave de la estabilidad en el Oriente Medio», por lo que es de «interés general» mantener su seguridad, advirtió.
Netanyahu estará hasta el domingo en Budapest, en medio de una grave crisis política por su enfrentamiento con el Tribunal Supremo, que suspendió la decisión del gobierno de destituir al jefe del Shin Bet, el servicio de inteligencia interior.
A esto se suma el escándalo conocido en la prensa israelí como «Catargate», en el que dos asesores cercanos a Netanyahu se encuentran detenidos y se les acusa de haber recibido fondos para favorecer los intereses del emirato en Israel.
Hamás acusa «complicidad flagrante con un criminal de guerra»
El grupo islamista Hamás dijo, en tanto, en un comunicado: «Consideramos esta decisión una posición inmoral que representa una complicidad flagrante con un criminal de guerra que ha huido de la justicia internacional, y una flagrante violación del derecho internacional y de los principios de la justicia humanitaria».
Hamás consideró la decisión de Hungría como «una bofetada» al principio de justicia internacional, que «encarna los dobles estándares aplicados por los gobiernos occidentales».
«Exigimos que el Gobierno húngaro anule inmediatamente esta decisión parcial y vergonzosa, cumpla con sus obligaciones legales y entregue al criminal de guerra Netanyahu a la CPI para que rinda cuentas por sus crímenes y reciba un castigo justo por las masacres y el genocidio que cometió contra nuestro pueblo palestino», sentencia.