Economista e impacto de aranceles: EEUU no puede inventar el cobre de la noche a la mañana
Osvaldo Rosales, economista experto en comercio internacional, abordó esta mañana en el Diario de Cooperativa los aranceles impuestos por el Gobierno de Estados Unidos a diferentes países en el «Día de la liberación».
El presidente norteamericano, Donald Trump, impuso un arancel universal del 10% que afecta a Chile, sin embargo, dejó exento el cobre -la principal exportación chilena-.
Dado lo anterior, el experto señaló que «estamos en una situación inédita» en marco del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos -firmado en 2003- e indicó que «los TLC son acuerdos internacionales que se firman entre gobiernos, que se comprometen a respetar esa legislación internacional, y no es el caso de Donald Trump».
«El TLC tiene un capítulo de solución de controversias que se podría utilizar, pero uno sospecha que tiene muy poca posibilidad de ser respetado, más aún con el tipo de personas que se ha rodeado Trump en esta segunda administración», analizó Rosales.
En ese sentido, explicó que «me cuesta entender cómo personal calificado del United States Trade Representantive está dispuesto a aceptar una política de este tipo, que es un retorno al mercantilismo del Siglo XVIII, y que pasa por encima de la evidencia de las ventajas comparativas y agrede cualquier tópico de la economía internacional, en particular la teoría económica del comercio internacional».
Sin embargo, se mostró más optimista respecto al cobre y señaló que no habría mayores novedades, porque «es un mineral crítico para las nuevas tecnologías, no solo para electromovilidad sino para todos los ámbitos demandantes de ese rubro, inteligencia artificial, etcétera».
«Chile es el principal productor de cobre del mundo y además provee del 40 o 50 por ciente de las importaciones que EEUU hace de cobre. Estados Unidos no puede inventar ese cobre de la noche a la mañana, hacer que un yacimiento sea competitivo es un proceso que por lo menos dura 10 o 12 años», afirmó.
En esa línea, estimó que «fueron las mismas empresas norteamericanas las que le dijeron a Trump que 'mire, no nos conviene, estamos en una guerra tecnológica -ellos dicen así- con China y si nos marginamos del acceso de ese recurso, vamos a ser los únicos perdedores', por lo que yo no veo dificultades por ese lado».